sábado, 17 de septiembre de 2011

Carnavales 88






Durante veintitres años en la esquina de Av. Maipú y Av. Olmos, justito en la parada de las líneas del corredor C, a unos cinco metros y medio del nivel de la vereda, estuvo este "Carnavales 88" estampado con pintura verde, sobre uno de los lados de Iglesia del Pilar.
Todavía por esa época, la ciudad conservaba cierto gustito por estos carnavales, que combinaban de manera perfecta, el verano y agua en un desfile interminable de baldes y cacharros dispuestos a mojar a todos: grandes, niños y perros.
Recuerdo que la gracia consistía en sentarse en la vereda luego de la siesta y esperar los primeros movimientos. Los adultos se sentaban a tomar mates y picotear criollitos. Al principio tomaban distancia y contenían sus impulsos en risotadas que advertían a los más jóvenes de los posibles movimientos de nuestros "enemigos". Se armaban bandos y la calle era el campo de batalla donde recipientes de diversos colores cargados de agua, invariablemente, sucia aterrizaban sobre espaldas, piernas y cabezas desprevenidas.
Luego los adultos tomaban partido por los más "débiles" y sin mediar demasiadas palabras, se munian con las mismas armas que teníamos antes nosotros. Y allí, todos peleabamos por conservar nuestra ropa seca. Siempre había algún llorón y siempre algún adulto que había tenído bastante que ver con esas lágrimas... la batalla se disolvía entre promesas de más agua y toallones que juntaban barro espeso. Por dentro, nos quedaba una pícara alegría que tramaba nuevos planes de combates para mañana a la tarde.