sábado, 19 de febrero de 2011

Miles de Maravillas

Desde el auto, la realidad parece otra. Es una realidad lejana y cercana al mismo tiempo.


Lejana porque es la historia de otro, es una construcción de realidad que les sucede a otros, los demás son protagonistas. Aquí las situaciones se van concatenando y entrelazando de tal modo que todo el tiempo van produciendo, casi naturalmente, resultados parcialmente novedosos, hechos derivados que encuentran distintos puntos para aflorar, para ocurrir… en un lugar que no es, plenamente, el mío.

Así y todo, es un realidad cercana. Cercana porque esa realidad aunque no me corresponda por completo, es lo suficientemente permeable como para que yo pueda acceder a ella. Al entrar en ella, puedo no sólo conocerla; sino también re-conocerla. Mi background compara lo que experimento con lo que tengo pre-configurado.

Entro en esa realidad, me sumerjo en ella, escucho, veo, analizo, interpreto y saco la foto para volver de nuevo a mí realidad. La foto es apenas el dato que señala la realidad visitada, experimentada y modificada por mis ojos.

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