sábado, 11 de febrero de 2012

Al paso


Corsos 2012. Doble Avenida de Unquillo. S. es "atacado" de nuevo y se defiende a patadas.
Febrero es un gran mes. Pertenece al verano pero no tiene el calor de diciembre ni de enero. Es mes de caranvales, de disfraces, máscara y de la espuma loca. El diablo anda suelto y nosotros, todos, somos su espejo.

Llegamos a la Doble Avenida. Primera noche de los Corsos 2012. Yo con el recuerdo de los festejos del viejo carnaval a pura bombita y baldes de agua. Ellos con los ojos grandes y un poco de desconcierto.
Le expliqué sintéticamente las reglas:

1. Objetivos
Se tira espuma principalmente al que participe y sea del sexo opuesto.  No participan ni bebés, ni viejos, ni gente que no tenga en sus manos una lata de espuma. 

2. Procedimientos
Se agita la espuma casi de manera constante. Se ubica el blanco, se dispara y se retira en busca de nuevos blancos.

3. Prohibiciones
No tirar en los ojos, ni en las orejas, ni en la boca. Tampoco en donde están las mesas con gente comiendo. Ni a los puestos que venden comida. Y mucho menos a los trajes de las comparsas, o cualquier otro disfrazado. Especialmente si estos están hechos de plumas.

 
La dulce inocencia de S. era como un cartel de neón que llamaba a todos a disparar sobre el ñiño que debutaba en la primera noche de espuma de su vida.  Y aunque se defendió a patadas por tanta furia blanca, está dispuesto a volver.

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